Ella dormía con una serpiente todas las noches, lo que pasó luego te dejará sin palabras

Aunque el uso del Internet se ha vuelto muy peligroso últimamente, siempre puede servir para ayudarnos a ser mejores personas y para estar pendientes de las personas que están a nuestro alrededor. Siempre ha pasado que tenemos cerca a personas que dicen ser nuestros ‘amigos’, sin embargo, son esos los que te dan la espalda y te clavan un puñal cuando menos te lo esperas.

Es por ello que la historia que te traemos a continuación te dejará una moraleja tan acertada que no podrás pensar en otra cosa luego de leerla. Podríamos definir a la protagonista de esta historia como una mujer un tanto ingenua. Desde niña ella siempre tuvo una serpiente de mascota que cuidaba y alimentaba como si de un bebé se tratara. No importaba qué pasaba ella siempre salía con su serpiente.

La cuidaba, la limpiaba, la alimentaba, le daba todo el cariño que ella pensaba que el animal merecía. Tanto que siempre dormían juntas. Sin embargo, un día la serpiente dejó de comer. Por más que la chica la alimentaba con sus comidas preferidas, el animal no respondía, por lo que decidió llevarla urgentemente a un veterinario.

Al llegar al lugar, la chica habló con el doctor de su mascota para saber qué era lo que le estaba pasando. Ella le dijo que su serpiente desde hace un tiempo había comenzado a actuar de manera extraña, pensaba que le faltaba mucho más cariño, puesto que siempre que dormía con ella se estiraba a su lado como si buscara amor, además que dejó de comer repentinamente.

El veterinario le dijo a la chica que no se debía preocupar, puesto que su serpiente no tenía nada malo, solo se estaba dejando llevar por su instinto. Ella solo estaba dejando de comer porque quería una presa mucho más grande: ella. La serpiente no se estiraba en su cama solo porque necesitara amor, sino porque la estaba midiendo para saber cuánto espacio necesitaba para poder tragarla.

¿Alguna vez has tenido una ‘amiga’ serpiente que te ha querido tragar de esta manera? Tal vez no deberías confiar mucho en las personas que te rodean, puesto que nunca sabes por dónde podrían atacarte para hacerte caer. No olvides que no todo el mundo es tu amigo, por lo que debes cuidarte mucho la espalda por si alguien pretende hacerte mucho daño.

No olvides compartir esta historia con tus amigos y familiares.

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